La pandemia del Covid-19 desmiente el racismo. Los humanos somos muy parecidos.

La pandemia del Covid-19 desmiente el racismo. Los humanos somos muy parecidos.

Para los defensores de las razas humanas, la pandemia del Covid 19 supone un fuerte desmentido, es un hecho que supone una nítida falsación del racismo en el lenguaje de Popper.

Ante esa pandemia, ante este virus que en apenas tres meses se ha extendido por el mundo, podemos ver cómo en todos los rincones del planeta, todos los humanos estamos padeciendo la misma enfermedad, y viviendo los mismos temores, las mismas pesadillas. ¿No será que en realidad somos muy parecidos?

Otras especies próximas a la nuestra, como los chimpancés se diferencian mucho  más entre ellos.  Así, si miramos las diferencias entre nucleótidos en una región del ADN, entre los chimpancés del este, centro y oeste de África las diferencias genéticas llegan el 13%, mientras que entre los humanos, las diferencias no llegan al 0,35%, aunque hay investigaciones que lo reducen incluso  a un 0,1%. Dicho de otra manera:  de cada 1000 letras del ADN toda la diferencia entre humanos  es de una sola letra.  Hay que emplearse a fondo para encontrarla¡

De suyo, si los humanos del planeta nos parecemos tanto, tal como estamos comprobando en este momento al ver cómo nos afecta el ataque del Covid 19, es porque  la gran mayoría de los humanos descendemos de un tronco común, de una migración común, de un exitoso  “Out of África” de nuestros antepasados, al parecer  tras numerosos intentos fallidos.  Finalmente surgió un grupo con mayor capacidad de adaptación  ( o que  quizás también  tuvo más suerte) que logró una  migración exitosa que ha  logrado llegar a todos los rincones del planeta, desde los tórridos desiertos hasta las heladas tundras.  Un fascinante viaje que ha durado decenas de miles de años y que nuestra especie culminó hace apenas unos mil años cuando nuestros antepasados lograron llegar al lugar más recóndito del planeta:  la isla de Pascua, en la mitad de océano Pacífico.  Como escribe, utilizando un lenguaje discutible,  el biólogo Edward Wilson ” Con esta hazaña de los intrépidos viajeros polinesios, la conquista humana de la tierra era ya completa”

Nuestra gran uniformidad genética refleja el denominado efecto fundador. Descendemos en origen de un único grupo humano que se fue diseminando y reproduciendo por todo el planeta.  El que hayamos sido una especie poco numerosa hasta la llegada de la agricultura, hace relativamente escasas  generaciones, explica también nuestra gran homogeneidad genética

Curiosamente donde hay más diversidad genética es entre algunos grupos de africanos del sur del Sahara, pero no entre los europeos, los  asiáticos, los americanos o  los africanos. La diversidad genética humana además disminuye cuanto mayor es la distancia de África: cuanto más lejos de nuestra tierra de origen, más parecidos somos los humanos. Dentro de este gran parecido, los que más se parecen entre ellos son  los nativoamericanos de todo el continente americano y los habitantes de Oceanía, Polinesia y Japón  (en estas zonas del mundo, utilizando 678 STR autosómicos,  mientras la media de diferenciación genética entre individuos  es de 1042, en el sur de es Sahara de 2260)

Esta es nuestra historia. Pero lamentablemente es de temer que el fuerte shock que está suponiendo el Covid-19 dé lugar a un incremento del racismo.